Sin pistas en el caso Diana Quer

Dentro de la geografía española ha habido siempre casos que han traído de cabeza a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Sin embargo, si hay un caso que podríamos decir que es paradigmático dentro de estos que comentamos es el de la desaparición de Diana Quer. Un caso que se está convirtiendo en un gran caso mediático ya que son muchas las personas las que parecen estar implicadas. Y es que no solo la desaparecida parece ser la única implicada. Parte de sus familia, y ahora parece que de sus amigos podrían estar tras de esta trama.

El problema de todo este asunto es que lo que parecía una desaparición como consecuencia de un rapto, puede ser mucho más. Cierto es, esto es algo que no podemos negar a estas alturas, que todos los indicios que había al principio apuntaban a ello. Sin embargo, con el paso de los días y sobre todo con las actuaciones tanto de la madre como del padre de Diana, se ha visto que todo este caso puede tener muchas más aristas. Hay cosas, como las que vamos a ver a continuación que han podido influir en este asunto.

sin-pistas-en-el-caso-diana-querPor un lado tenemos la retirada de la custodia de la otra hija a la madre de Diana. Un feroz ataque por parte del padre dio con esta resolución del juez de turno que hizo que la custodia pasara a manos paternas. Esto, lejos de ser un detalle sin importancia supuso algo muy interesante ya que se comenzaron a descubrir asuntos turbios y aspectos que no conocíamos en la relación de pareja que llevaban los adultos. Una relación que era algo más que tensa y que no hizo otra cosa que sacar a la palestra algunos detalles adicionales que podían tener relevancia dentro de la desaparición.

Lo primero de todo es que tanto el padre como la madre no tenían una relación tan idílica como parecían tener con su hija. De hecho, incluso se llegó a hablar de que en más de una ocasión habían discutido muy fuerte al punto de que l padre había bloqueado los mensajes de Diana a su teléfono. Si a esto le unimos los problemas de alimentación que tenía Diana, las amistades y su familia, quién sabe si tenemos un caldo de cultivo ideal para que este caso pase a ser uno de esos casos dignos de una novela aunque, como suele pasar, la realidad supera siempre la ficción.

Dicen que los comienzos son enormemente duros

Bueno, eso dicen, pero nosotros estamos convencidos de que no nos vamos a rendir a las primeras de cambio. Por eso vamos a ver si podemos convencerte de que estamos a punto de iniciar un camino a tu lado que, salvo catástrofe de por medio, será un camino provechoso.

Como no queremos dejar ningún  cabo suelto, deseamos que seas tú mismo el que descubras de lo que vamos a hablar. Pero antes de ello vamos a dar forma a nuestro primer post, y no puede ser otro que recordar una de nuestras lecturas favoritas.

La inquisición montó un verdadero auto de fe. […] En la plaza de la ciudad ardieron cientos de libros en una pira gigantesca, entre el griterío y el entusiasmo del pueblo analfabeto. Al Santo Oficio siempre le atrajeron los grandes alijos para montar con ellos un espectáculo popular. La cita es del maravilloso libro El hereje, de Miguel Delibes, e ilustra un tema complejo: la España del XVI y la cuestión religiosa. Llama la atención, por cierto, el enorme parecido que las palabras de Delibes tienen con aquellas que pronunciara el alemán Heinrich Heine, eso de que el pueblo que empieza quemando libros acaba quemando gente. En el caso de nuestro país se cumplió a rajatabla, y en el caso de la Alemania nazi (además de la quema de los libros del propio Heine) el asunto fue todavía más allá.

Si no habéis leído El hereje os animamos a ello. No solamente por el estilo de Delibes sino por el acertado retrato de la sociedad española del XVI. En el argumento se mezclan la vida diaria de los castellanos con los asuntos de la carne, del alma y de la salvación; los páramos y caminos polvorientos, llenos de carretas con vellones de lana, con los conventículos secretos, las ediciones prohibidas por la Suprema y los susurros de nuevos horizontes dentro de la iglesia de Cristo. La aparición del protestantismo en Europa hizo que los cimientos de Roma se tambalearan. El arraigo que el papado había conseguido entre sus fieles parecía condenado, en algunos territorios, al fracaso más absoluto (debido a la predicación, la aparición de ediciones con un precio razonable y la protección de aristócratas y reyes a la causa (no tanto por una creencia a pies juntillas en la nueva doctrina sino más bien atendiendo a ciertos asuntos personales (llámese dimes y diretes con el emperador Carlos, obtención del divorcio por la vía rápida, etc.)).

Así que nosotros comenzamos nuestra andadura seguros de que la Suprema no nos perseguirá, y totalmente esperanzados en que tú sí lo hagas. Al fin y al cabo, una página como ésta se nutre, precisamente, de ello. Pues eso, aquí te esperamos.